Visita a Dead Vlei y a Sossusvlei (Namib-Naukluft Park), Namibia

Nuevo relato del viaje de 15 días a Namibia que hicimos por libre en agosto de 2016. Ese día visitamos uno de los lugares más maravillosos y extraños en los que hemos estado: Dead Vlei.

Nos dirigimos a la puerta de entrada del parque nacional Namib-Naukluft y vimos que ya había una cola de unos catorce coches esperando a que abrieran. Mientras aguardábamos, se nos ocurrió que por qué no reservábamos uno de los vuelos en avioneta que recorren el desierto del Namib hasta llegar a la costa del Atlántico. Isabel se bajó del coche y fue al Sossusvlei Lodge para preguntar si todavía quedaban plazas para ese día a las 14:00. Mientras tanto, a las 6:30 se abrieron puntualmente las puertas del parque nacional y los coches empezaron a entrar.

Sossusvlei Namib Dessert Balloon

Al contrario que el día anterior, esta vez el guardia de la entrada fue dejando entrar a todos los coches rápidamente. Puede que ya hubiera revisado las matrículas y comparado con los registros de los permisos emitidos la tarde anterior. El caso es que Isabel volvió al coche cuando ya estaba aparcado junto a las oficinas centrales del parque. El tipo de la entrada la dejó pasar sin demasiados problemas y trajo la noticia de que había posibilidades para hacer el vuelo, pero que dependíamos de que otra pareja de turistas se decidiera para ser el mínimo de cuatro personas necesarias. A las 13:00 debíamos volver para preguntar.

Duna 45 Sossusvlei Namib Dessert

Duna 45

Después nos dirigimos en coche carretera adentro y empezamos a alucinar con el paisaje matutino. La carretera asfaltada serpentea por un valle rodeado de montañas rocosas oscuras que poco a poco van dejando paso a dunas de color terroso rojizo que el sol del amanecer va tiñendo de distintos tonos como si fuera una muestra de Pantone. Acompañando el panorama de bellísima aridez había tres globos aerostáticos idénticos a distintas alturas. Tuvimos que frenar un momento para tomar unas fotos. Luego seguimos y, al contrario que la mayoría de turistas, no nos detuvimos en una zona panorámica ni más tarde en el aparcamiento de la duna 45, sino que fuimos directamente hasta el final de la carretera asfaltada, en Sossusvlei.

Sossusvlei Namib Dessert Namibia 2

Por el camino, el paisaje era de otro mundo. A izquierda y derecha dunas gigantescas de distintos tonos de ocre y rojo con curvas sinuosas y vértices perfectamente delineados. Al frente, una carretera que conducía al infinito, y detrás, el sol del amanecer. Una vez llegamos al final, buscamos la taquilla. A esa hora, hacía un fresquito considerable. Entonces pagamos 130$ por cabeza para subirnos a un todoterreno de safari. Este es el shuttle que te permite salvar los 5 km de distancia que te separan de la zona donde se puede acceder al Death Vlei y al Sossusvlei propiamente dicho.

El camino es arenoso y lleno de baches pero el conductor avanza a toda pastilla y el coche pega unos botes que te hacen levitar sobre el asiento y soltar alguna risotada de emoción o histeria. Si vienes con tu propio 4×4 puedes recorrer el camino por tu cuenta, aunque tal vez sea recomendable pagar el shuttle porque esta gente tiene más experiencia en recorrer el terreno arenoso. Sea como sea, al bajarnos del vehículo descubrimos que ninguna de las dos excursiones está bien señalizada. Sin más información que una ligera indicación del conductor del todoterreno, seguimos a la gente que tomaba el camino a mano izquierda en dirección al Dead Vlei.

Sossusvlei Namib Dessert dunas

Ante nosotros se alzaba una duna imponente. Había gente que la rodeaba por la izquierda, otros por la derecha, y algunos iniciaban el ascenso por el vértice de la duna. Nosotros copiamos a estos últimos y empezamos a subir por la finísima arena roja. Más tarde aprendimos que este era el camino difícil, pero de todas formas fue emocionante subir a la duna prácticamente solos e ir tomando fotos cada dos pasos y en todas direcciones. Cuando estábamos al inicio del lomo de la duna, la altura nos sirvió para ver cuál era el mejor camino para llegar al Dead Vlei (rodear la duna por la derecha), así que empezamos a bajar la pendiente de la duna sin meditarlo demasiado.

Deadvlei Sossusvlei Namib Dessert Namibia

Así aterrizamos en esta especie de patio blanco poblado tan solo por unos árboles milenarios fosilizados. El suelo es de tierra blanca agrupada en unos pequeños montículos duros y secos que parecen adoquines redondos. Este patio ovalado enorme está rodeado de dunas por tres lados y sus únicos habitantes son los árboles muertos de color negro. El contraste de colores del blanco del suelo, el negro de la madera, el rojizo de las dunas y el azul intenso del cielo es de una sencillez sobrenatural. Paseamos entre este espacio totalmente fotogénico sin parar de hacer fotos a diestra y siniestra. En este lugar mágico te salen fotos muy especiales prácticamente sin que te esfuerces. Es como un sala de descanso especial del desierto, como un cementerio sin huesos: solo árboles negros muertos y troncos huecos. Y el silencio.

Deadvlei Sossusvlei Namib Dessert Namibia 3

Tras recorrer el vlei de un extremo al otro, empezamos a subir la duna por el otro extremo. Sin embargo, cuando llevábamos unos cuarenta metros de ascensión y ya habíamos sudado un poco, volvimos a bajar. Recorrimos de nuevo el patio blanco de los árboles muertos y salimos de allí por el camino más fácil. A esa hora el sol ya empezaba a pesar mucho, pero no nos rendimos. Fuimos al otro lado de donde nos había dejado el todoterreno para recorrer unos 500 metros e ir a ver el otro patio: el Sossusvlei.

Se ve que tras la estación de lluvias aquí se forma un lago de color verdiazul rodeado de vegetación exuberante. Sin embargo, en la estación seca consistía en un grupo de acacias alrededor de un terreno de tierra blanca. Nos sentamos en una de las mesas de picnic, nos hicimos un bocadillo de salami y recuperamos energías. Más allá del límite para los coches había otra duna roja que algunos turistas se estaban encargando de subir por el vértice y luego bajar por el costado.

Deadvlei Sossusvlei Namib Dessert Namibia

Nosotros volvimos al punto de recogida del todoterreno. Había un grupo grande de turistas esperando a que llegara para volver al extremo de la carretera asfaltada. Preguntamos a unas señoras alemanas y nos dijeron que llevaban esperando una hora (!). Al cabo de unos 10 minutos llegó uno, pero no había asientos para todos y pronto se llenaron. Luego llegó otro y ya nos lanzamos a por él. El sol apretaba tanto que la gente se ponía nerviosa por obtener una plaza en el todoterreno y salir de allí cuanto antes. Nosotros nos apretamos un poco y subimos. Hubo un señor alemán que hasta hizo el trayecto agarrado al coche desde el exterior para que sus nietos pudieran ir sentados. Después de unos cuantos botes, llegamos adonde habíamos dejado aparcado nuestro coche.

Dead Vlei, Namibia

Ya en nuestro coche, vimos que teníamos que decidir entre la duna 45 y la excursión de 2 km hasta el «Hidden Vlei». Como teníamos que estar a las 13:00 en el hotel de las excursiones, no había tiempo para todo. Nos decidimos por la duna 45 y empezamos a subir por el vértice. Esta vez había mucha menos gente que cuando habíamos pasado por delante con el coche a primera hora de la mañana. Sin embargo, el esfuerzo físico de la primera excursión nos había agotado las fuerzas, así que nos detuvimos cuando ya habíamos subido unos 50 metros. Aun así, desde allí arriba pudimos contemplar el impresionante valle desértico por el que discurre la carretera. Al dirigir la vista vértice arriba, el viento en ese momento soplaba tan fuerte que podíamos ver cómo la arena salía despedida de la cúspide para caer por la pendiente de la izquierda. Y el viento desdibujaba las huellas recientes hasta casi hacerlas desaparecer.

Después bajamos y seguimos el camino de vuelta en coche hacia el hotel Sossusvlei Lodge. Por el camino, paramos en un punto de la carretera donde se podía aparcar para hacer unas fotos. Y entonces nos fijamos en que el otro coche que había allí parecía estar encallado en la arena. Cuando nos acercamos para ayudar, descubrimos que no estaba encallado en la arena, sino sobre una roca plana enorme que al parecer no habían visto. Era un padre e hijo alemanes que iban en un Ford 4×4 y estaban un poco desesperados. Habían intentado poner rocas detrás de las ruedas para así levantar un poco el coche al hacer marcha atrás y poder pasar por encima de la roca, pero no había manera.

Ayudamos a empujar, pero nada. Luego se detuvo otro coche de un guía inglés con una pareja de italianos. Ayudaron a empujar, pero nada. Este guía era un tipo bastante cachondo porque antes de empujar se puso a hacer una foto con el móvil para enviarla a un amigo suyo vendedor de Ford en Dresden, Alemania, mientras se reía. Luego dijo que mejor parábamos a un coche a ver si alguien tenía una cuerda con la que remolcar el 4×4. Por suerte, el próximo coche en pasar, que era un grupo de italianos en otro 4×4 muy bien equipado, llevaban una cuerda de remolque. Con esta cuerda, el guía inglés logró sacar al señor alemán de encima de la roca y este soltó un grito de alegría y alivio.

Seguimos el camino hasta llegar al Sossusvlei Lodge y, al preguntar en la oficina de excursiones, nos confirmaron que al final se cancelaba el vuelo. Mala suerte. Entonces volvimos al Sossus Oasis Camp Site, nos dimos una duchita y comimos otro Yatekomo, bocadillo de atún y piña en conserva o manzana de postre. Mientras tanto, un springbok se puso a pastar el césped alrededor de la piscina.

Más tarde fuimos a comprar un heladito en la gasolinera del campamento, reservamos de nuevo una mesa para cenar a las 18:30 en el Sossusvlei Lodge y volvimos de nuevo al parque nacional de Naukluft. Sin embargo, como cierran las puertas al anochecer, no teníamos tiempo de hacer la excursión al «Hidden Vlei» que nos había quedado pendiente por la mañana. Por eso, volvimos a la duna 45 y estuvimos haciendo algunas fotos más desde la base. También nos relajamos tirando piedras por ahí.

Sossus Oasis Campsite Namibia

Después volvimos a la civilización y fuimos al Sossusvlei Lodge. Subimos a la torre para hacer un time lapse de la puesta de sol, pero no funcionó muy bien. Aun así, el juego natural de luces y colores en las montañas de los alrededores fue muy espectacular. Poco después, cenamos el maravilloso y fastuoso bufet del hotel. Probamos la carne de avestruz, y nos extrañó que fuera una carne roja parecida a la ternera o al cordero, y que no se pareciera en nada a la carne de pollo (!).

Luego estuvimos otro rato conectados a Internet en la gasolinera del campamento usando un vale de una hora que habíamos comprado antes. A la mañana siguiente nos esperaba un trayecto por carretera de unas diez horas, así que nos fuimos a la cama incluso antes de terminar la hora del vale.

Sossusvlei Lodge Namibia

DATOS DE INTERÉS

Sossus Osasis Campsite: 400$ por noche (2 personas)
Sossusvlei Lodge: Cena buffet 275$ es recomendable reservar. Jarra de cerveza: 25$. Agua 1l: 20$. Sidra Savanna dry: 20$
Entrada a Sossusvlei: 80$ por persona + 10$ del coche. Si tenéis pensado pasar más de un día se puede comprar el permiso por el número total de días y os ahorraréis papeleos.

Nota: si duermes en el campamento del NWR, te abren la puerta del parque nacional a las 5:30, una hora antes que para el resto de visitantes.

Día de viaje: 12
Kilómetros recorridos: 210
Total de kilómetros recorridos en el viaje: 5090
Pinchazos en ruta: 0

2 comentarios

  1. Queverenz 24 mayo 2017
    • Isabel & Xavier 24 mayo 2017

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