Viajar a Flandes: guía resumen de una escapada de cuatro días a Bélgica

Este verano hicimos la tercera edición del viaje de chicas (más dos novios en esta ocasión ^__^). Tras seguir el rastro de los Volturi por la Toscana e ir volando al país de Nunca Jamás en Disneyland París, hemos cumplido nuestro sueño de ver el Museo de la patata frita y seguir los pasos del perro de Flandes. Es decir, en esta escapada aprovechamos el puente del 15 de agosto para viajar hasta a la región de Flandes en Bélgica. Fueron cuatro días y visitamos cuatro ciudades preciosas: Amberes, Brujas, Bruselas y Gante, ciudad en la que nos hospedamos. Ya os adelanto que habría que dedicar al menos un par de días por ciudad porque hay mucho que ver. Aun así, aquí podéis leer un resumen de nuestra escapada y los datos prácticos para que os animéis a viajar a esta bonita región europea.

Gante, Flandes

Cómo ir del aeropuerto de Charleroi a Bruselas

A la ida, por horarios, volamos desde Barcelona al aeropuerto de Charleroi con Ryanair. Hay varias formas de ir desde este aeropuerto al centro de Bruselas:

1. Caminar unos minutos hasta la parada de autobús A (5€), que en 20 minutos os lleva a la estación de tren de Charleroi. Desde allí, podéis tomar el tren hasta la estación de tren principal de Bruselas. El tren tarda 54 minutos en llegar y cuesta 9,20€.

2. Subirse al Brussels City Shuttle, un autobús que tarda una hora en conectar el aeropuerto de Charleroi con la estación de Bruselas Midi. Si compráis el billete en su web, el precio puede ir desde 5€ hasta 14€ por trayecto. Si compráis el billete una vez en Charleroi, os costará 17€ por trayecto.

3. Nosotras fuimos en taxi compartido. En la puerta del aeropuerto hay furgo-taxis que, una vez se llenan con siete pasajeros, salen a toda pastilla. El precio puede variar. Nosotras pagamos 15€ por persona. Sin embargo, Xavi llegó más tarde, a última hora de la noche y, como casi no habían clientes, solo le cobraron 7€. Al volver volamos con Vueling desde del aeropuerto de Bruselas.

Taxista Kamikaze

Ilustración de Azuki Górriz

Cómo ir del centro de Bruselas al aeropuerto de Bruselas

El aeropuerto de Bruselas está a veinte minutos en tren del centro, con lo que esta opción es la mejor. El tren cuesta 7€ y pasa muy a menudo.

Dónde alojarse en Flandes

En nuestro caso, decidimos establecer nuestra base en Gante. Nos alojamos allí porque la ciudad es preciosa, está muy bien conectada con el resto de ciudades que queríamos visitar y, al ser una ciudad universitaria, tiene mucha actividad, restaurantes y bares. Como éramos cinco, decidimos alquilar un apartamento, que reservamos en Wimdu.es. Era un loft de diseño enorme con tres habitaciones situado en pleno centro de Gante. Al igual que en las fallas de Valencia, lo bueno de alojarse en un apartamento es que cada uno tiene su zona de intimidad y a la vez una zona común. También aprovechamos mucho la cocina, donde preparábamos los desayunos y las cenas, y así ahorramos un dinerillo en comidas. El apartamento nos costó 30€ por persona y noche.

Apartamento en Gante, Flandes

Cómo moverse por Flandes

La mejor manera es en tren. El sistema ferroviario es fantástico. Hay muchas líneas que conectan las principales ciudades con mucha regularidad y en todas las estaciones hay horarios disponibles. Quizás la única pega es que el tren es un poco caro, pero compensa el buen servicio que ofrece. Para organizar un viaje por Flandes, podéis consultar los horarios, los precios y comprar los billetes en la web de ferrocarriles belgas. Si lo hacéis con antelación, podéis comprar los billetes con descuento. En las estaciones de tren pueden comprarse los billetes tanto en las taquillas como en máquinas dispensadoras.

El billete para ir de Bruselas a Gante cuesta 17,40€ ida y vuela (o 10€ por compra anticipada en la web) y para en la estación principal, la de Sint-Pietersstanton. Hay trenes más directos que tardan en llegar unos 30 minutos, así que es importante fijarse en la paradas que hace.

Gravesteen Gante,Flandes

Gravensteen, Gante

Desde Gante se puede tomar el tren a Amberes en la estación de Sint-Pietersstanton o en la estación de Dampoort, que está a unos quince minutos caminando del centro. El tren tarda menos de una hora, pasa con bastante frecuencia y cuesta 18,40€ ida y vuelta (o 10€ por compra anticipada en la web). Desde la estación de tren se puede ir andando hasta el centro, que está a unos veinte minutos paseando.

Para ir a Brujas desde Gante, también se puede tomar el tren en la estación de Pietersstanton  o en la de Dampoort. El billete cuesta 12,60€ ida y vueta (o 10€ por compra anticipada en la web). La estación de tren de Brujas está a unos quince minutos del centro histórico, dando un agradable paseo.

Estación de tren de Amberes

Estación de tren de Amberes

Visitando Gante, nuestra base en Flandes.

Una vez lleguéis a la estación de tren de Sint-Pietersstanton, que es la principal, tenéis que salir por la salida Centrum y a mano izquierda está la parada del tranvía. En la misma parada podéis comprar el billete de tranvía que cuesta 1,30€. El tranvía n.º 1 os deja tras ocho paradas en la estación de Gravensteen, justo al lado del castillo, y delante de la oficina de turismo de Gante.

Gante, Flandes

Qué ver y hacer en Gante

Si se dispone de poco tiempo como en nuestro caso, lo mejor es que os apuntéis a las visitas guiadas que organiza la oficina de información turística de Gante. Empiezan a las 14.30h y podéis consultar los días que se realizan en este enlace.

Una de las joyas de la ciudad es la catedral y el Retablo del Cordero Místico, obra de Jan van Eyck de 1432. La historia de esta obra maestra es muy interesante a la par que rocambolesca, ya que sufrió muchas peripecias. La entrada para ver el retablo cuesta 4€.

Gante, Flandes

También os recomiendo dar un paseo en barca por el río. Es la mejor manera de descubrir la ciudad de una forma diferente. Los paseos suelen durar unos 50 minutos y cuestan alrededor de 7€. Hay varias compañías que ofrecen paseos en bote en las orillas del río.

Es genial callejear por el barrio medieval de Patershol y visitar el castillo de Gravensteen.  Tanto de día como de noche, ya que al anochecer la ciudad se ilumina de una manera muy especial.

Gante mola

Ilustración de Azuki Górriz

Excursión a Amberes desde Gante

El segundo día fuimos a visitar Amberes. Tengo que admitir que en un principio la ciudad no nos atraía mucho, pero luego resultó ser una de nuestras favoritas.

Qué ver en Amberes

Nada más llegar a la estación de Amberes, supe que la visita nos iba a gustar, porque la estación es muy bonita y fue construida a finales del siglo XIX.

Una vez salgáis de la estación, lo primero que os recomiendo es que paséis por la oficina de turismo de Amberes. Hay una en la misma estación, donde podéis conseguir mapas de la ciudad. Hay otra oficina en la Grote Markt y allí podéis apuntaros a la visita guiada que organizan a diario en los meses de julio y agosto, y el resto de año los sábados y domingos (en inglés, francés, alemán y neerlandés).

Amberes, Flandes

En Amberes no podéis dejar de visitar la Catedral de Nuestra Señora y ver El descendimiento de la cruz de Rubens, que además es uno de los referentes principales del argumento del libro y mítico anime: Un perro de Flandes. También podéis visitar la casa museo de Rubens y su tumba.

Una de las zonas que más nos gustaron fueron los alrededores de la iglesia jesuita San Carlos Borromeo. Es un sitio mágico, alejado del bullicio de las calles colindantes y con cafeterías y restaurantes muy monos.

Por otro lado, hay que pasear por la plaza Mayor, que es el corazón de la parte antigua de la ciudad, y contemplar las numerosas casas gremiales de los siglos XVI y XVII. Allí descubriréis la sorprendente leyenda de la «mano de Amberes», que sirve como símbolo de la ciudad.

Amberes, Flandes

También se puede viajar al pasado recorriendo el callejón Vlaeykensang, un precioso pasadizo donde, en el siglo XVI, los zapateros de la ciudad tenían sus negocios y viviendas. Totalmente restaurado, en la actualidad es un precioso rincón de la ciudad perfecto para escuchar conciertos de carillón gratuitos durante todos los lunes de julio y agosto, a las ocho de la tarde.

Otra actividad recomendable es pasear por la orilla del río Escalda hasta llegar al ‘T Steen, uno de los primeros edificios construidos en piedra en el siglo XII en Amberes y que parece un castillo de cuento.

Amberes Azuki

Ilustración de Azuki Górriz

Excursión a Brujas desde Gante

Seguramente es la ciudad más bella de todo Flandes, pero a nosotros nos dejó muy fríos. Quizás demasiado turística y un poco artificial para nuestro gusto. Aun así, cabe reconocer que es muy fotogénica y a todo el mundo le encanta. Debe ser que tengo mayor predilección por las ciudades imperfectas…

Qué ver en Brujas

Si se dispone de poco tiempo para visitar la ciudad, como en nuestro caso, es aconsejable contratar el tour «Brujas a pie» que organiza la oficina de turismo de la ciudad y que tiene una duración de dos horas. Esta visita guiada se hace en inglés, francés y neerlandés. Podéis encontrar más información en la oficina de información del ‘t Zand o en Tickets Brugge.

Igual que en Gante, otro de los atractivos de la ciudad es conocerla en barca navegando por sus canales en un paseo de 30 minutos. Las barcas navegan de diez de la mañana a seis de la tarde y cuesta 7,60€.

Brujas con amigos, Flandes

Flandes con amigos

Además, no podéis dejar de haceros una foto en el muelle del rosario, uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad, visitar la plaza de Burg y el Ayuntamiento, ver desfilar el  sábado por la mañana numerosas bodas, y descubrir la plaza del Mercado, el corazón de la ciudad de Brujas. Para serenarse un poco, nada mejor que respirar la calma y la tranquilidad que desprende la Casa de la Caridad.

Brujas, Flandes

No obstante, nuestro objetivo en Brujas era descubrir dos de sus museos: el Museo de la patata frita y el Museo del chocolate.

El Friet Museum es un museo que explica la historia de una de las comidas más populares de Bélgica. Desde la procedencia de la patata hasta el proceso de elaboración

 de las famosas patatas fritas belgas, pasando por las salsas que las acompañan. En el sótano del museo hay una freiduría que, cómo no, sirve las mejores patatas fritas que comimos en el viaje. La entrada cuesta 6€ e incluye un descuento para una consumición en la freiduría del museo (patatas 2,20€ y salsa 0,60€).

Friet Museum, Brujas

El Choco-Story relata la historia del chocolate, desde su procedencia y el uso que le daban los mayas al cacao, hasta la actualidad. El museo es realmente interesante y tiene actividades para que los más pequeños disfruten durante la visita. Además, un pastelero hace demostraciones en vivo de cómo elaborar bombones de praliné, que luego se pueden comer. La entrada del museo cuesta 7€.

Otra visita interesantísima de Brujas es la de la cervecería De Halve Maan, que data del 1546. Esta es la cervecería más antigua de Brujas y sigue sirviendo cervezas. Se hacen visitas guiadas cada hora y cuestan 7€ (incluye una consumición). Pero si no queréis hacer la visita guiada, también podéis comer y/o tomar su famosa cerveza Brugse Zot en el restaurante.

Brujas Azuki

Ilustración de Azuki Górriz

Excursión a Bruselas desde Gante

El último día de la escapada lo dedicamos a explorar Bruselas. Al llegar a la estación central de tren, dejamos las maletas en las taquillas. Fue muy práctico, ya que la estación está en pleno centro de Bruselas y, además, de allí sale el tren que lleva al aeropuerto en 20 minutos.

Qué ver en Bruselas

Una vez en Bruselas, os recomiendo pasar por la oficina de turismo de Bruselas y Flandes, situada en la calle Grasmarkt 61, porque tienen mucha información útil sobre la ciudad. De todos los mapas que podéis conseguir allí, os recomiendo mucho el «Free map for young travellers». Lo elabora gente autóctona y, además del obvio mapa, incluye muchos consejos para conocer la ciudad como un oriundo de Bruselas.

Bruselas, Flandes

Tengo que admitir que la capital belga nos sorprendió muy gratamente. No se por qué teníamos la errónea idea de que sería una ciudad llena de edificios de oficinas aburridos, pero fue totalmente lo contrario. Nos encontramos con una ciudad bonita y muy creativa, donde los aficionados al cómic disfrutaron a lo grande. Por desgracia, fue la ciudad a la que dedicamos menos tiempo de todas, y solo pudimos ver el centro, así que seguro que volveremos pronto.

El punto central de Bruselas es la Grand-Place, una plaza majestuosa declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Data del siglo XV, pero en realidad durante la guerra de 1695 quedó totalmente destruida y tuvo que ser rehecha. En la Grand-Place podemos observar el estilo gótico, el barroco, el neoclásico y el neogótico contemplando los edificios.

Bruselas, Flandes

Cerca de la Grand-Place están las sofisticadas Galerías Saint-Hubert, llenas de chocolaterías y donde todo visitante debería regalarse un tradicional gofre en la cafetería Mokafé. Eso sí, os aviso de que los auténticos gofres solo llevan azúcar glasé.

Tanto si sois apasionados del cómic como si no, es interesante hacer la ruta del cómic, que está compuesta por 50 murales distribuidos por toda la ciudad y en los que podemos encontrarnos con Tintín, los pitufos, Lucky Luke o Astérix. En este enlace podéis encontrar la situación exacta de todos los frescos.

Bruselas Azuki

Ilustración de Azuki Górriz

Por falta de tiempo, no pudimos visitar ni el museo de las figuritas ni el centro belga del cómic, entre otros espacios dedicados al mundo de las viñetas en Bruselas.

Sin duda el símbolo más importante de la ciudad es el Manneken pis, aunque también podéis encontrar en la ciudad su homóloga femenina: Jeanneke Pis, y la versión canina en el Zinneke pis.

Bruselas y el comic

De todas formas, para mí, lo mejor de todo el viaje fue el taller de chocolate en la chocolatería de Laurent Gerbaud. Allí pude hacer realidad uno de mis sueños: trabajar el chocolate junto a un maestro chocolatero. El taller se dividió en dos partes. En la primera, Laurent nos explicó cómo hacer bombones y cada uno hizo sus chocolates (que luego nos llevamos a casa) y los decoró a su gusto. La segunda parte consistió en una cata de chocolate, en la que Laurent nos fue explicando los diferentes sabores y calidades del chocolate. Me encantó este taller porque Laurent Gerbaud es una persona a quien le encanta viajar y descubrir nuevos sabores y técnicas en otros países para aplicar a sus chocolates. En su chocolatería, que además es cafetería, no encontraremos los típicos pralinés que vimos por todo Flandes. Él va más allá y fusiona el chocolate con especias, frutos secos y frutas muy diversas. Uno de mis favoritos es el chocolate con jengibre confitado. El taller cuesta 20€ y es recomendable tanto para pequeños como para adultos.

Chocolate en Bruselas, Flandes

Qué comer y beber en Flandes

Si os encanta el chocolate, Flandes es el paraíso en el tierra. Hay tiendas de bombones en cada esquina y lo mejor de todo es que los venden a peso. El mínimo que os pedirán comprar son 100 gramos, que suelen ser unos ocho bombones. Nosotros inventamos una tradición en este viaje: el brindis con bombones. Así, cada dos por tres entrábamos en una chocolatería y comprábamos 100 g (unos dos bombones por persona) y hacíamos un brindis. ¡Cualquier excusa es buena para comer bombones!

Bombones Flandes

Brindis de bombones

Otro de los productos típicos son las patatas fritas. Son el plato nacional y, de hecho, aunque los norteamericanos las llaman French fries (patatas francesas), en realidad son originarias de Bélgica. En todas las ciudades hay freidurías donde venden patatas fritas y es muy corriente ver a la gente del lugar tomando un cucurucho de patatas con su salsa favorita. Es un producto tan popular, que tiene hasta su propio museo en Brujas. ¿Cuál es el secreto? La patata frita belga se fríe dos veces y a dos temperaturas diferentes, y se suele acompañar con salsas diversas. Hay muchos tipos de salsa, pero mis preferidos son el curry ketchup y la salsa andaluza. Y, cómo no, las mejores que comimos fue en la freiduría del Friet Museum.

Patatas Fritas

Para los fanáticos de la cerveza, Flandes es un lugar de peregrinaje. Hay innumerables tipos de cerveza, y cada ciudad tiene la suya. Por ejemplo, en Gante tenéis las cervezas Kwak y Max, en Brujas la cerveza Brugse Zot y, además, se puede visitar la cervecería De Halve Maan, que es la última fábrica artesanal de la ciudad. En Amberes, la cerveza es la Palm, y en Bruselas las cervezas típicas son la Gueuze, la Kriek y  la Lambic, y además podéis visitar la fábrica Cantillon.

Cerveza Brujas, Flandes

Otro de los platos típicos son los mejillones acompañados con patatas fritas que se pueden comer en muchos restaurantes.

En Amberes uno de los platos típicos es el bistec con salsa de pimienta y patatas fritas y las manitas de Amberes de galleta o chocolate. Por otro lado, en Gante hay que probar los cuberdons o narices de gominola.

Bistec con pimienta Amberes

En Bruselas, como ya os he comentado, hay que comer un gofre en la cafetería Mokafé. Los gofres allí son alucinantemente buenos, ligeros y sabrosos y, a pesar de que el auténtico gofre es solo con azúcar glasé, mi consejo es que los acompañéis con fresas. Yo solo voy a deciros que he regresado con un par de kilos más…

Gofre, Bruselas

Como habéis visto cuatro días son muy poco para descubrir Flandes y nosotros seguramente volveremos muy pronto.

23 comentarios

  1. Víctor del Pozo 25 octubre 2013
  2. Juan A. Rodríguez 25 octubre 2013
  3. Helena 25 octubre 2013
  4. MO 25 octubre 2013
  5. Míriam 25 octubre 2013
  6. remorada 27 octubre 2013
  7. silvinagreta 27 octubre 2013
  8. Jordi (milviatges) 29 octubre 2013
  9. Carmen 29 octubre 2013
  10. Fawn 30 octubre 2013
  11. idoia 2 abril 2014
  12. Marina 17 enero 2016
    • Isabel & Xavier 17 enero 2016
  13. Rafael 22 enero 2016
    • Isabel & Xavier 22 enero 2016
  14. Jose Luis 19 marzo 2016
    • Isabel & Xavier 20 marzo 2016
  15. Marta 26 enero 2017
    • Isabel & Xavier 30 enero 2017
  16. Marta 13 febrero 2017
    • Isabel & Xavier 14 febrero 2017
  17. Sara 4 octubre 2017
    • Isabel & Xavier 14 octubre 2017

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