Fin de semana en Menorca con Baleària

El año pasado visitamos Ibiza con Baleària y este año nos volvieron a invitar, esta vez para pasar un fin de semana en Menorca. Era la primera vez que visitamos la isla y disfrutamos de muy buen tiempo, lugares muy interesantes y muy buena comida. Si quieres ideas para un viaje a Menorca, te interesa esta entrada.

Viaje a Menorca en el ferry de Baleària

El ferry Martí i Soler de Baleària zarpaba del puerto de Barcelona el viernes por la noche. Es un barco muy grande de 165 metros de eslora, que lleva camiones, coches y mercancías además de pasajeros y en el momento de entrar y subir por las escaleras mecánicas parece que estés entrando en las entrañas de una ballena mecánica gigante. En recepción nos asignaron el camarote doble y luego fuimos a dar una vuelta por las tres cubiertas. Vimos la zona de las butacas de mayor calidad y, al probarlas, nos quedó claro que vale la pena pagar 15 euros más porque son muy muy cómodas. Por cierto, si te quieres llevar la bici, ¡es gratis! En la tercera cubierta vimos la piscina y en la zona de proa nos sorprendió un atardecer rojizo y rosado precioso sobre la ciudad de Barcelona.

Ferry Menorca Marti i Soler Balearia 1

Más tarde, fuimos a cenar al restaurante. Tiene una zona de self-service con paella incluida. Pero también tiene un servicio a la carta que está francamente bien. De entrante nos sirvieron un poco de pan y unos platos con queso curado, salchichón y jamón serrano bueno. De primero nos trajeron tres tipos de ensaladas: de atún, césar y cóctel de gambas con piña. Muy buenas. De segundo: dorada con una salsita muy rica o solomillo de ternera. Y de postre, nos dejaron escoger entre tarta de zanahoria, tarta Sacher para los chocolateros o tocinillo de cielo. Acabamos la cena totalmente satisfechos. Pero nos entró tanto sueño que fuimos directamente al camarote sin pasar por las películas del barco, los gin-tonics en el bar de popa, ni la luna sobre el mar.

Butaca confort Ferry Balearia

El camarote nos pareció perfecto. El baño con algunas amenities y las camas bien cómodas, con luz en el cabezal para leer y enchufes para recargar los móviles. Una mesa con dos sillas, un poco de fruta y dos botellas de agua. La ventana daba al mar, pero como era de noche cerramos las cortinas.

Camarote Menorca Marti i Soler Balearia

El ferry hizo una parada en Alcudia, en Mallorca (aunque ni nos enteramos) y llegamos al puerto de Ciutadella a las ocho de la mañana. Antes de ir a tomar el café matutino en el bar, nos invitaron a subir a la cabina a conocer al capitán del barco, el señor Andrés, y ver cómo atracaba el ferry en el puerto con la seguridad y la habilidad de todo un veterano. Fue curioso ver cómo son los timones de los barcos, las pantallas de los radares y cómo está dispuesto todo para poder «aparcar» un mastodonte tan grande en el muelle sin problemas. Después del cafelito, bajamos a tierra firme.

Cabina mando ferry menorca

La necrópolis de cala Morell

En el muelle nos estaba esperando un minibús con Vladimir y Joan, que iban a ser nuestro guía y conductor ese sábado. Hacía un día estupendo, y de camino a nuestra primera parada del itinerario, Vladimir nos fue contando detalles interesantes de Menorca. Esta isla tiene unos 44 km de largo por 22 de ancho, de modo que es muy rápido ir de un extremo al otro. Por el paisaje verde de olivos se entreveían unas construcciones piramidales hechas con piedras. El guía nos explicó que se llamaban «barraques» y que las usaban los agricultores para guardar los rebaños o los aperos de labranza. A mano izquierda de la carretera también pudimos ver unos «talaiots» unas elevaciones hechas también de piedras que servían a los antiguos menorquines para otear el horizonte y ver llegar a los enemigos. Estos oteros son los que dan nombre a la cultura talayótica, a la que pertenecen las construcciones de unos tres mil años de antigüedad que pueden verse por Mallorca y Menorca.

Necropolis de cala Morell

Al cabo de unos minutos, el minibús aparcó en la urbanización Sa Cala de la cala Morell, al noroeste de la isla, donde paramos a desayunar. El desayuno en este bar con piscina es como el de un hotel. Puedes servirte cereales, yogur, pastas, zumos, pan con tomate, queso y jamón. Un desayuno como está mandado.

Necropolis de cala Morell

Justo al lado hay un lugar de interés: una necrópolis usada por los primeros habitantes de la isla, consistente en unas 17 cuevas donde enterraban a sus difuntos. Es curioso que los hippies de los años sesenta llegaran aquí para disfrutar de la vida en la naturaleza y es increíble que tuvieran tan poco respeto por este legado arqueológico, ya que retiraron los centenares de esqueletos milenarios de las cuevas para hacerse sus hogares hippies en ellas (!). En fin, por suerte pudieron echarlos en los años ochenta y recuperar este espacio. Para más información sobre esta necrópolis, consulta el interesante artículo de próxima publicación sobre la cultura talayótica en Menorca.

Necropolis de cala Morell Menorca Talaiotica

Después, fuimos paseando para disfrutar de las vistas de la cala. En esta zona, las las casitas de la urbanización tienen que pintarse de blanco, incluso los tejados. Vladimir nos hizo fijarnos en las tejas que se usan para canalizar el agua de la lluvia, ya que la ausencia de ríos hace necesario aprovechar al máximo las precipitaciones para tener reservas de agua dulce. En el pasado, los techos de las casas se encalaban de modo que el agua se acumulara en depósitos y se volviera potable gracias al efecto de la cal.

Casa tipica menorquina Cala Morell

Más adelante llegamos a unos acantilados espectaculares de 40 metros de altura que se elevan sobre las aguas turquesas y cristalinas de la costa. Los acantilados rocosos se pierden en la distancia mirando al este. A mano izquierda, puedes ver la preciosa cala Morell. Vimos varios salientes con escalerillas de mano para bajar al agua con comodidad. Y el mar era tan apetecible que nos hubiéramos dado un bañito sin pensarlo dos veces. Por esta parte había unos bungalows bastante impresionantes y se dice que Carlos Moià tiene uno aquí.

Fin de semana Menorca Cala Morell

Visita a Ciutadella

La segunda visita del día fue un paseo por el casco antiguo de Ciutadella. Nos encantaron las casas pintadas de colores vivos, las tiendas, las terrazas, las plazas, los palacios del siglo XVII, la catedral y todos los rincones que el guía nos fue descubriendo. Había bastante animación hacia las diez u once de la mañana. Y ya empezaban a verse las primeras señales de la cercana fiesta de Sant Joan, pues en muchos balcones podía verse la cruz maltesa blanca sobre fondo granate.

Menorca Ciutadella Ayuntamiento

Vimos la plaza d’es Born donde se hace el tradicional «jaleo» y donde algunos ya habían situado sus sillas para tener un lugar privilegiado donde ver todo el espectáculo de los caballos. La plaza está presidida por el Palacio del Almojarife, un palacio cuyos orígenes se remontan al gobierno árabe de las islas Baleares que también domina el puerto por el otro lado y que, actualmente, sirve de ayuntamiento. En la planta baja hay una oficina de información turística donde obtener mapas y recomendaciones. Pero si subes por la parte de atrás, puedes llegar a una terraza con unas vistas estupendas al puerto.

Puerto Ciutadella Menorca

Donde el puerto se estrecha hasta un puente, un poco más allá verás una explanada donde se celebran los «Jocs des Pla» durante las fiestas de San Juan. Aquí se congrega una gran multitud de gente para ver a los jinetes enfrentarse en una serie de pruebas de origen medieval. Por ejemplo, una de ellas consiste en hacer pasar una lanza por unas anillas mientras se cabalga al galope.

Casco antiguo Ciudadella Menorca

Al volver a la plaça des Born, pasamos por delante del monumento que conmemora el saqueo de Barbarroja, un turco que arrasó la ciudad. Al otro lado, se inicia una calle comercial que se adentra en el casco antiguo de Ciutadella. Y justo en la entrada de esta calle hay dos palacios, uno frente al otro: el palau Salort y el palau Torre-Saura. Estos palacios señoriales son de principios de los siglos XVI-XVIII y pertenecieron a casas nobles que querían estar cerca del rey. Además, tenían una rivalidad entre ellas. En la puerta del palacio de los Salort puede verse el rostro de una mujer con un velo que le cubre los ojos. Al parecer, los Torre-Saura, cuyo palacio queda enfrente, entendieron que los Salort no los querían ni ver.

Cal Bisbe Ciutadella Menorca

Siguiendo la calle Major des Born se llega ante la catedral de Santa María. Este templo fue una mezquita hasta el s. XIII y tras la conquista del rey Jaime se usaron los cimientos para hacer una iglesia en honor a la virgen. El campanario se hizo aprovechando el antiguo minarete y, ya que miras hacia arriba, fíjate en las divertidas gárgolas que adornan las alturas del edificio. En el interior destaca la Capella de les Ànimes, con un retablo de piedra de estilo barroco menorquín. Siguiendo por la calle principal puedes ver a mano izquierda la Puerta de la Luz, llamada así porque es la única por donde entra la luz del sol en la catedral. Pero si tomas el callejón a la izquierda de la catedral (Bisbe Torres), al cabo de unos metros podrás entrar por un portal a mano derecha que conduce a un bonito jardín, muy fotogénico. Es la entrada del palacio episcopal.

Catedral Ciutadella Menorca

Luego vale mucho la pena callejear por la zona del casco antiguo alrededor de la catedral. Por ejemplo, desde la plaza de la catedral puedes ir por la calle que empieza ante la Puerta de la Luz, pasar frente a la església del Roser y llegar al palacio de Can Saura, también del barroco menorquín. Después, si sigues adelante y tomas la primera a la izquierda estarás en la calle «des Seminari» donde puedes contemplar el segundo palacio Saura y la iglesia del Socors, que es única con sus dos torreones y un claustro que alberga el museo diocesano. Si te fijas en el portal, podrás ver un demonio siendo castigado por la Ascensión.

Y justo detrás de la iglesia del Socors encontrarás la zona del mercado, con carnicerías, pescaderías y unas terrazas muy animadas y apetecibles con comida muy muy fresca. En general, todo el caso antiguo es perfecto para pasear, mirar tiendas y descubrir rincones con mucho encanto.

Casco antiguo Ciutadella Menorca

Para comer, un buen restaurante es el Cafè Balear, que está al final del puerto, muy cerca de la explanada que comentaba antes. Aquí, cualquier plato que elijas de la carta estará muy bueno. En nuestro caso, probamos la crep de marisco y de segundo bacalao. Espectacular. Para terminar, un brownie buenísimo. Aunque es un restaurante de gama tirando a alta, vale la pena comer aquí el mediodía o para cenar por lo menos una vez. Además, creo que se llena fácilmente en fin de semana, así que es mejor reservar con varios días de antelación por si acaso.

Cafe Balear Ciutadella Menorca

La naveta des Tudons 

Nada más comer, nos fuimos a ver uno de los yacimientos arqueológicos más famosos de Menorca: la Naveta des Tudons. Esta construcción de grandes bloques de piedra situada muy cerca de Ciutadella es uno de los restos mejor conservados de la cultura talayótica de las Baleares y bien merece una visita. Además, tiene una leyenda muy interesante que te contaremos en la entrada dedicada a la cultura talayótica que publicaremos dentro de unos días.

Naveta des Tudons Menorca Talayotica

Este sábado estaba siendo muy intenso para ser solo el primer día en la isla, ¡y todavía no ha terminado! Así que fuimos al hotel a dejar las maletas y descansar un poco. El hotel donde nos hospedamos está en una urbanización en el cabo de S’Algar, cerca del pueblecito de Sant Lluís y tiene el original nombre de… Port Blue San Luís. Es un hotel con piscina donde suele haber muchos turistas británicos.

Atardecer en la Cova d’en Xoroi

Hacia las siete de la tarde, nos fuimos a ver la puesta de sol. Y un buen lugar para ello es uno de los lugares más únicos y conocidos de Menorca: la Cova d’en Xoroi. Está cueva está en un acantilado frente al mar e incluye un bar con zona lounge y una discoteca. Pero vayamos poco a poco para poder asimilarlo todo bien y darle la importancia que se merece. Primero: cueva en un acantilado. Esto es excepcional, y es que no hay muchas cuevas en acantilados. La entrada parece la típica de una discoteca, con zona de aparcamiento delante. Pero una vez entras, te encuentras frente al mar y unas escaleras labradas en la pared del acantilado descienden poco a poco hasta la entrada en la roca. Por el camino, hay un bar y una zona VIP que son balcones al mar, con cojines para tumbarse a lo grande y toldos para hacer sombra. Lógicamente, las vistas son espectaculares. Una vez en la cueva, pasas por un pasadizo ancho y llegas al bar discoteca, que tiene dos grandes balcones naturales al mar. Aquí puedes pedirte una típica pomada menorquina (gin con limón), ponerte las gafas de sol y contemplar la puesta de sol en el acantilado de la derecha.

Cova den Xoroi Menorca

En su origen, esta cueva no contaba con las escaleras para bajar hasta acceder a ella y, de hecho, nadie sabía de su existencia… ¿Preparado para una historieta? Vale, pues…

Cuenta la leyenda que unos piratas árabes naufragaron cerca del acantilado y uno de ellos logró nadar y trepar por él hasta dar con la cueva. Una vez allí, descansó. Por la mañana, trepó desde la cueva hasta arriba del todo del acantilado. En esa época, Menorca ya estaba en manos de cristianos y los árabes eran enemigos acérrimos, así que el pirata estaba en terreno peligroso. Para sobrevivir se dedicó a robar en las granjas cercanas aprovechando que la gente estaba trabajando en el campo. Así le fue bien durante un tiempo…

Cova den Xoroi Menorca Disco

Pero un día, en una de sus incursiones para robar comida, se topó con una muchacha que se había quedado en la granja. Sin saber bien qué hacer, el pirata árabe se la llevó también a su cueva. No quiero ni imaginarme cómo se lo hizo para bajar hasta la cueva con la chica a cuestas, menudo vértigo. El hecho es que, ya sea por el síndrome de Estocolmo o porque se fraguó amor verdadero, la chica y el pirata vivieron juntos durante años. Pero claro, todo lo bonito se acaba tarde o temprano…

Cova den Xoroi Menorca Pomada

Un invierno hubo una nevada inusual en Menorca. Y cuando el pirata salió de la cueva para robar comida en las granjas, dejó sus huellas en la nieve. Los granjeros, que ya le tenían ganas desde hacía años, no tuvieron más que seguir las huellas para encontrar su escondite. Bajaron hasta la cueva por el acantilado (qué valientes) y ¡pam!, se encontraron con la chica, el árabe… ¡y sus tres hijos! Por desgracia, el intercambio pacífico entre culturas no se llevaba mucho en esa época y los granjeros querían matar al ladrón. El pirata y su hijo mayor se arrojaron al mar para escapar y ya no se volvió a saber nunca más de ellos. Seguramente se mataron en la caída. El hecho es que los otros dos hijos eran gemelos y uno de ellos tenía un tono de piel oscuro como su padre. Y según la leyenda, este se fue a vivir al pueblo menorquín de Alaior y por eso desde entonces hay muchos de ese pueblo que tienen un tono de piel más oscuro. ¿Os ha gustado la historia?

Cova den Xoroi Menorca Sunset Vip

Ah, me olvidaba, «xoroi» era cómo llamaron al pirata que dio nombre a la cueva, porque le faltaba una oreja. Porque «xoroi» es una palabra menorquina que se usa para describir a alguien a quien le falta una oreja. Y en la cueva hay una roca a la que llaman «la roca del moro». A ver si la encontráis en vuestra visita…

Volviendo al tema, durante el ocaso en la cueva, una banda de rockeros se pusieron a tocar y amenizaron aún más la velada. Así que, ya sabes, no vuelvas de Menorca sin haber visitado esta cueva con vistas.

Cova den Xoroi Menorca Sunset

Cena en Es molí de foc en Sant Climent 

Para rematar un sábado tan intenso, fuimos a cenar a un restaurante muy bueno: Es molí de foc. Está en el pueblo de Sant Climent y es fácil de encontrar. Es recomendable reservar una de las mesas del patio interior, porque es muy bonito y se está fenomenal en verano. La decoración del comedor interior es preciosa, pero el patio es mucho patio. Además, es muy fácil pedir cualquier plato en este restaurante y que esté buenísimo y, además, muy bien presentado.

Y para ser solo el sábado. Con esto ya nos retiramos a dormir al hotel, muy contentos. Es la gracia de ir a Menorca con ferry. Como empiezas el día temprano ya en la isla, te da tiempo de hacer muchísimas cosas. Pero vamos a ver las actividades del domingo, que tampoco estuvieron nada mal.

Es moli de foc Sant Climent Menorca

Sendero hasta cala Rafalet en Sant Lluís

Para empezar, el domingo madrugamos un poco para ir a ver una cala cercana al hotel que nos había recomendado Vladimir. En Sant Lluís no hay playa porque la costa termina de forma abrupta en un miniacantilado rocoso. Sin embargo, muy cerca del hotel, en un extremo de una urbanización de bungalows, hay un camino que puedes seguir para llegar a una cala muy pequeña y muy estrecha. Es la cala Rafalet.

Cala Rafalet Menorca

Para ello hay que ir hasta el extremo norte de la urbanización, ya sea por la calle de la costa o por la calle repleta de rotondas. Una vez allí, verás que hay un murete bajo que separa la calle curva de una zona de arbustos. Más allá se atisba la entrada del mar en la tierra. Si vas al extremo derecho del murete, verás unas piedras dispuestas a modo de escalera para pasar al otro lado. Una vez allí, sigue el camino tierra adentro y luego toma la bifurcación a la derecha que poco a poco irá descendiendo hasta internarse en una zona boscosa. Aquí el camino se hace ligeramente angosto, pero no cuesta mucho si llevas un calzado decente. Luego, ya verás que el camino desciende hacia la derecha y llegarás al principio de la cala sin mayores problemas.

Cala Rafalet Menorca Sendero

La cala es tan pequeña que casi no tiene arena junto al agua, solo rocas. Aun así, hay un caminito que sube por la ladera de la izquierda y te permite ver la cala desde lo alto. El agua es cristalina. Si es muy temprano por la mañana, puede que el sol ni siquiera incida en el agua todavía, aunque poco a poco se abrirá paso. Para entrar en el agua es recomendable llevar escarpines o cangrejeras, porque el agua no cubre mucho durante los primeros metros, así que no puedes entrar nadando directamente, y si tienes que andar sobre las rocas te vas a hacer un masaje podal demasiado intenso, además que te puedes resbalar.

Vale la pena ir temprano aunque no haya mucho sol porque así estás solo, y en una cala tan minúscula, poca gente ya es multitud. En nuestro caso, tomamos varias fotos y luego volvimos al hotel. Desayunamos por todo lo alto en el buffet y luego nos preparamos para las visitas del día.

Cala Rafalet Menorca agua turquesa

Son Mercer de Baix y el queso D.O. Mahón-Menorca

Primero fuimos hacia el centro de la isla, a Ferreries, donde tomamos un camino a las afueras para ir a Son Mercer de Baix, una granja donde hacen unos quesos espectaculares. Puedes comprar varios tipos distintos y son muy amables. Además, si pides permiso puedes seguir para adelante por un camino y llegar a un recinto talayótico. Aquí podrás ver una extraña naveta llamada «la Cova des Moro» y los cimientos de un antiguo poblado (más información en este otro artículo). Además, si subes hasta el extremo más alto de estos restos, te esperan unas vistas sorprendentes de una enorme hondonada. Se trata del barranco de Son Fideu, un punto estratégico para los antiguos habitantes del poblado, ya que aquí confluyen tres congostos.

Son Mercer de Baix Menorca talayotica

Al volver a la granja, nos enseñaron la quesería y, como nos ofrecieron unos trocitos de queso de Mahón para probar, comprobamos que estaba buenísimo y compramos un buen trozo del más seco. Qué bueno…

Son Mercer de Baix queso

Visita a Mahón y paseo en catamarán por el puerto

Luego volvimos a la costa este y fuimos a visitar Mahón. Esta es la capital administrativa de la isla y tiene un carácter diferente de Ciutadella. A lo largo de su historia, muchos pueblos diferentes se han disputado el control de su puerto, ya que tiene una posición estratégica en el Mediterráneo. Por ejemplo, los británicos llegaron en 1722 y convirtieron Mahón en la capital, que hasta ese momento siempre había sido Ciutadella. Ampliaron la ciudad y ensancharon y cuadricularon las calles. Del antiguo bastión amurallado puede verse un buen ejemplo en la Porta de San Roc, de la que parte una franja metálica por el suelo de la plaça Bastió que señala el perímetro de la antigua fortificación. Y del antiguo portón parte el camino a Ciutadella que usaban en la antigüedad para llegar a la otra ciudad de la isla.

Mahon Fin de semana Menorca

Si pasamos por la «Porta» y seguimos por la calle San Roc, llegaremos a la estrecha plaça de la Constitució. Pero antes, quizás quieras ver el edificio del Teatre Principal, hogar de la ópera de Mahón. Para eso tienes que tomar la calle del Bastió hasta la esquina en la que esta tuerce ligeramente a la izquierda. Construido en 1829, fue el primer teatro de ópera de toda España. Si quieres verlo por dentro, los jueves por la mañana hacen visitas guiadas. Al lado verás una estatua enorme de una mujer, que representa a Talía, la musa que inspiraba la comedia.

Teatre Principal Mahon Menorca

Volviendo a la plaça de la Constitució, aquí es donde entre el 6 y el 8 de setiembre se cubre el suelo de arena para los caballos y se celebra el tradicional jaleo menorquín. Menos famoso que el de Ciutadella, pero igualmente espectacular. El reloj del ayuntamiento fue el primer reloj no solar de toda Menorca. Al lado se alza la iglesia de Santa María, donde en las tardes de verano se puede asistir a unos conciertos de su impresionante órgano a cambio de una donación de 5€.

Mahon Finde semana Menorca

Si seguimos por la calle entre el ayuntamiento con su reloj y la iglesia de Santa María (carrer d’Alfons III) llegaremos a la plaça de la Conquesta, más ancha, y si seguimos por la misma calle, pasaremos por debajo de una casa y llegaremos al extremo de un callejón que termina en un balcón con buenas vistas al puerto de Mahón. Después de unas cuantas fotos, podemos bajar hasta el puerto, volviendo a la plaza y girando a mano izquierda. En la siguiente plaza veremos la iglesia del Carmen al fondo, y a la izquierda baja la calle Costa de Ses Voltes hasta el puerto.

Mahon Finde Menorca

El puerto de Mahón penetra 5,5 km tierra adentro y tiene una anchura media de 1200 m. Es una lengua de mar en torno a la cual se asienta Mahón y el pueblo de Es Castell, y hoy es famoso porque en la orilla opuesta a Mahón tienen casas de veraneo varios famosos, como Joan Manuel Serrat o Mercedes Milá. A lo largo de la historia, muchos pueblos han querido controlar este puerto por su importancia estratégica y su posición privilegiada en el Mediterráneo. Los fenicios, los cartagineses y romanos, los vándalos, bizantinos, árabes, catalanes, franceses e ingleses.

Puerto Mahon Menorca

Una de las mejores formas de ver el puerto es subirse a uno de los barcos de la empresa Yellow Catamarans. Mientras vas viendo el paisaje, una voz en off te va contando detalles interesantes de todo lo que hay alrededor. Desde el puerto de los ingleses, el cementerio de los no católicos y la fortaleza de Isabel II, más conocida como la Mola, y luego de vuelta alguna de sus islitas y la villa de Es Castell. Además, sale un trecho a mar abierto y entonces puedes bajar a las quillas con paredes de cristal para ver el fondo marino con sus peces y sus frágiles pero valiosas algas: la famosa posidonia oceánica. Dicen que es gracias a esta alga que el agua del mar en Menorca tiene ese tono turquesa tan paradisíaco.

Puerto Mahon Menorca

Comida en las Bodegas Binifadet en Sant Lluís

Para comer al mediodía, o para cenar también, os recomendamos «muy mucho» reservar mesa en el restaurante Bodegas Binifadet, situado a las afueras del pueblo de San Lluís, a solo 15 minutos en coche de Mahón. Las mesas están en una terraza junto a los viñedos, y tienen una cobertura de parras muy mediterránea. Es un lugar moderno con buena comida. Y si probáis los vinos, no querréis marcharos sin comprar una botella para llevar a casa. Nosotros nos compramos dos Merluzo blanco, que nos gustó mucho. También hacen visitas para conocer los viñedos y la bodega.

Bodegas Binifadet Menorca

Visita al Faro de Faravitx y Camí de Cavalls hasta cala Tortuga

La tarde del domingo nos fuimos hasta el faro de Favàritx, en el rincón nororiental de la isla de Menorca. Aquí hay unas vistas muy buenas de la costa y el faro, construido en 1922, es muy fotogénico y uno de los más famosos de la isla. Esta zona forma parte del parque natural de S’Albufera des Grau y el paisaje es abrupto, rocoso y negro, ya que está lleno de láminas de pizarra. Si tienes ganas de darte un chapuzón en aguas cristalinas, desde el aparcamiento parte un camino de tierra en dirección sur que te lleva a la cala Tortuga en 20 minutos. Esta es una de esas calas buenas porque solo se puede llegar a pie, y su poca accesibilidad hace que sea un auténtico gusto bañarse allí, aunque no haya chiringuito, ni duchas ni nada más que arena y agua. Desde esta cala se puede ver el faro a lo lejos, un puntito blanco en una inmensidad azul.

Faro Faravitx Menorca

Paseo por la bonita vila de Fornells

Para redondear el domingo, fuimos del faro a la vila de Fornells, al norte. En unos cuarenta minutos ya habíamos llegado y ya estábamos paseando por sus calles blancas con tiendas y heladerías. El ambiente es muy relajado y muy relajante. Visitamos las ruinas del antiguo castillo y paseamos sin prisas por las calles. Después, en el puerto nos tomamos un granizado de limón y un granizado de pomada. Y así, tan fresquitos, pasamos la tarde. Lástima de que el viaje se acababa y no pudimos disfrutar más tiempo en Fornells.

Fornells Menorca

Ferry nocturno Ciutadella – Barcelona

El domingo al anochecer volvimos al puerto de Ciutadella y subimos al ferry de nuevo. Nos despedimos de nuestro increíble guía Vladimir y también de la isla de Menorca. Solo fue un fin de semana, pero muy intenso. Nos encantaría volver y poder explorarla con más calma. Zarpamos a las once de la noche y tras una cena de picoteo en la tratoría del Dénia Ciutat Creativa nos dirigimos a nuestro camarote. A las cinco y media tocaba ducha para desembarcar en Barcelona a las seis de la mañana.

Ferry Balearia Menorca

De nuestro fin de semana en Menorca nos quedamos con ganas de visitar el pueblo de Binibeca, Punta Prima, el outlet de Pretty Ballerinas y de Mascaró en Ferreries y muchos otros lugares y calas preciosos. Pero eso tendrá que ser en otra ocasión. Esperamos que este artículo de nuestra experiencia de un fin de semana en Menorca te haya aportado varias ideas sobre qué ver y hacer en esta isla. ¡Ah! Y no te pierdas el próximo artículo sobre la cultura talayótica de Menorca porque será muy interesante.

BaleariaMenorcaT Blogueros

NOTA: Baleària junto con la Fundació Foment del Turisme de Menorca nos invitó al blogtrip #BaleariaMenorcaT para conocer la isla de Menorca y sus yacimientos talayóticos y asíº hacer difusión de ellos en este blog. Las opiniones vertidas en este artículo son 100% nuestras y totalmente sinceras.

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