La inspiración viajera se puede presentar en cualquier momento, ya sea leyendo un libro, navegando por la red, viendo un programa de televisión o escuchando la radio. Hace unas semanas, en el programa de Catalunya Radio «El mirall» hablaron sobre los viajes en tren y varios oyentes coincidieron en que el tren amarillo de la Cerdaña francesa es uno de los más bonitos. Como está tan cerca de Barcelona, decidimos escaparnos a pasar un fin de semana con amigos en la Cerdanya francesa.

El tren amarillo es diferente de otros de los Pirineos porque es un tren histórico y sus vagones rezuman el encanto de antaño. El tren amarillo enlaza las localidades de La Tor de Querol con Vilafranca de Conflent bordeando Llívia y atravesando un paisaje de alta montaña precioso. El paisaje pirenaico es el atractivo principal del tren y todo el trayecto está pensado para disfrutar de las vistas y viajar tranquilamente.

El tren amarillo de la Cerdaña se inauguró en 1910 y se construyó para conectar los pueblos de la Alta Cerdaña con Perpiñán. Debido a la geografía, no era posible construir un tren normal, así que hicieron un ferrocarril de tracción eléctrica con un trazado de 62 kilómetros que se completó en 1927. Actualmente, este tren es principalmente una atracción turística.

Al organizar la visita a Vilafranca de Conflent con el tren amarillo fue importante controlar los horarios del tren, ya que no sale con mucha frecuencia. Tampoco hicimos el recorrido entero desde La Tor de Querol porque, al evitar las fronteras administrativas con Llívia, el tren da bastante vuelta y se alarga mucho el recorrido. Lo mejor de todo es recorrer los 62 kilómetros completos, pero tened presente que el tren no tiene baño.

Como queríamos explorar la Cerdaña con un poco de calma, decidimos pasar la noche del viernes y del sábado en la zona. Buscamos opciones económicas y nos decantamos por alquilar una casita en Angoustrine-Villeneuve-des-Escaldes, que encontramos en AirB&B por 50€ la noche (más una comisión de 12€).(Podéis conseguir un descuento de 25$ en Air B&B siguiendo este enlace). La casa para cuatro personas tenía dos habitaciones, un baño completo y un comedor con cocina americana y chimenea. Además, nuestra anfitriona Aline, que vive en una casa contigua, nos preparó unas magdalenas de bienvenida muy ricas.

El sábado por la mañana emprendimos nuestro viaje en el tren amarillo desde la estación de Font-Romeu, donde dejamos el coche aparcado en la puerta. Esta estación era la que teníamos más cerca de la casa y, además, nos permitía ahorrarnos una hora de tren entre Font-Romeu y La Tor de Querol.
El tren amarillo combina vagones antiguos modelo z100 con otros más modernos. Por suerte, nuestro tren era de los modelos antiguos, estrechos y pequeños, pero que te transportan a otro siglo. Aun así, en verano hay vagones descubiertos para disfrutar de la naturaleza al máximo.

Estuvimos allí a mediados de abril y la estación de Font-Romeu estaba totalmente nevada. Eran pocos minutos antes de la diez de la mañana y hacía mucho frío, así que subimos a refugiarnos al vagón de tren, que tiene calefacción. No era la época más turística del año, por lo que apenas había pasajeros. Por la ventana disfrutamos del paisaje nevado de alta montaña y, a medida que nos acercábamos a Vilafranca de Conflent, la nieve iba desapareciendo para revelar un paisaje más otoñal que primaveral, precioso.
La última estación del tren amarillo, donde se puede enlazar para ir a Perpiñán, es Vilafranca de Conflent, una de las denominadas villas más bellas de Francia. No era la primera de estas villas que visitamos, ya que en el Perigord tuvimos la oportunidad de conocer varios enclaves de esta lista de pueblos franceses.

Vilafranca de Conflent es una pequeña población medieval que data del siglo XI y fue construida por el conde de la Cerdanya. Tres años después de su fundación pasó a ser una «villa franca», lo que le daba unos privilegios fiscales que contribuyeron a que se asentaran allí muchos artesanos. Además, está situada estratégicamente a los pies del Canigó y en la confluencia de tres ríos, hecho que impulsó que en el siglo XVII pasara a ser una de las doce ciudades fortificadas de Vauban.

Tras un breve paseo de diez minutos, llegamos al centro histórico del pueblo. Era una semana después de Semana Santa y había muy poca actividad. La mayoría de los comercios estaban cerrados y apenas se veía visitantes por sus calles, lo que le daba un aspecto inquietantemente precioso. Los puntos de interés más populares de Vilafranca de Conflent, además del pueblecito en sí, son las murallas, que pueden recorrerse por dentro, el Fort Libèria y las diversas grutas que hay por la zona.

Otro de los atractivos es visitar algunos de los baños termales que hay por los alrededores. A quince minutos en autobús de Vilafranca de Conflent está Vermet les Bains, un pueblo que desde finales del s. XIX hasta principios del s. XX fue un centro turístico de la zona adonde acudía la gente pudiente para pasar unas vacaciones de relax total. Con la guerra cesó la actividad del balneario hasta que años después de la guerra un doctor lo volvió a poner en marcha.

Actualmente, el balneario de Vermet les bains es un negocio familiar enfocado sobre todo al tratamiento de afecciones de las vías respiratorias y problemas de reuma bajo la supervisión de médicos especializados. No es un balneario lúdico del estilo de Caldea, pero aunque no se requiera tratamientos médicos, sí se pueden visitar las instalaciones y disfrutar de las propiedades de sus aguas termales.

A mí es que me encantan los masajes y los balnearios. En Bali no me pude resistir a hacerme varios masajes a pesar de ser algo duros, así que en Vernet no iba a ser menos. Pagamos la entrada individual que nos dio acceso a la sala de jacuzzis, piscina y saunas para relajarnos tras un día de emociones fuertes. Os puedo garantizar que esas aguas son 100% medicinales: se olía el sulfuro.

El transporte público no es muy frecuente, así que os recomiendo que os fijéis bien en los horarios de los autobuses. En nuestro caso, al salir del balneario esperamos 10 minutos a que pasara el autobús para volver Vilafranca y empezó a nevar.

Una nevada copiosa nos acompañó durante todo el trayecto de vuelta en tren, lo que hizo que el viaje fuera aún más mágico. Así pues, confirmamos lo dicho por los oyentes del programa de radio: este trayecto en tren es uno de los más bonitos que he hecho nunca y, por suerte, está muy cerca de España.

Datos de interés:
1. Tren amarillo de la Cerdaña. Billete de ida y vuelta desde Font Romeu a Vilafranca de Conflent: 25€. Es importante consultar los horarios al planificar la visita porque tiene poca frecuencia de paso.
2. Casa alquilada con Air B&B para 4 personas: 50€ la noche más 12€ de comisión.
3. Podéis consultar el listado de las villas más bellas de Francia aquí.
4. Thermes Vernet: entrada a la zona de jacuzzi y sauna: 15€
5. Bus de Vilafranca de Conflent a Vernet: 1€. Podéis consultar los horarios.
Desde Barcelona se puede ir a La Tor de Querol con tren de media distancia. Consultar horarios en la web de Renfe.
Más información en Destinationsuddefrance.

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