Cuando era pequeña, el único viaje que hacía al año era ir al pueblo extremeño de mis padres en agosto. En el Seat 124 íbamos mis padres, mis hermanos, a veces hasta mi abuela y cargados hasta los topes de equipaje por la carretera N-V, que en aquel entonces no era una autovía. Casi nunca viajábamos en tren, pero cuando había que hacerlo, siempre llegábamos a la estación dos o tres horas antes «por si acaso», aunque el tren siempre acababa saliendo con un montón de retraso.
Al haber crecido con ese chip, siempre llego a los aeropuertos casi tres horas antes de que salga el vuelo. Supongo que por eso no es de extrañar que nunca haya perdido un avión o que nunca haya sufrido el temido over-booking, ya que, por norma general, los vuelos salen puntuales o con retraso. O eso pensaba yo hasta esa mañana… Porque en el aeropuerto de Arequipa, por primera vez en mi vida el vuelo salió con 40 minutos de adelanto. Menos mal que fuimos muy pronto, porque si no, ¡lo hubiéramos perdido!
Catorce días después de nuestra llegada a Perú, volvíamos a pisar el aeropuerto de Lima. Contratamos uno de los taxis «seguros» en los mostradores del interior de la terminal y pedimos al taxista que nos llevara a nuestro alojamiento. Tenía muchas dudas en cuanto al barrio donde estaba. Muchos viajeros recomiendan buscar alojamiento en la zona de Miraflores, pero finalmente decidimos hacerlo en Barranco, porque en esa zona encontramos un B&B con muy buenas referencias. El 3B Barranco’s Bed & Breakfast resultó ser un gran acierto. Ocupa todo un edificio de nueva construcción y está en la zona de las galerías de arte. La nuestra era una habitación doble con baño y en una pared tenía un vinilo de un mapamundi. Ni hecho a posta.
Aún quedan vestigios del antiguo barrio de Barranco. A pesar de los edificios de lujo y las galerías de arte de la calle Sáez Peña, podemos encontrar antiguas casonas pintadas de colores chillones cerca del parque municipal. Es un sábado por la tarde de verano y los niños juegan en el parque. A unos metros de la plaza está el Puente de los suspiros, donde dicen que los enamorados de la ciudad se dan cita, y desde allí se puede ver la calle Bajada de los baños, que acaba en la playa de Barranco.
La gran mayoría de las casas en la Bajada de los baños son antiguos edificios coloniales que actualmente se han transformado en bares o restaurantes, todos pintados con colores llamativos y llenas de música. Barranco es el barrio bohemio, de los artistas y diseñadores. Aunque también es un barrio joven en el que la gente sale a pasear y tomar algo.
Al final de la bajada está la playa de Barranco, que es una playa un poco gris, porque tiene piedras en vez de arena y recuerdo que el océano Pacífico tenía un azul muy oscuro. En realidad, tal vez fuera el cielo encapotado lo que me hizo verla así.
En esa zona hay varios restaurantes, pero nosotros acabamos yendo al Canta Rana, un mesón popular que nos recomendaron en el B&B. El restaurante tenía una decoración muy peculiar, ya que todas las paredes estaban repletas de cuadros, recortes de periódico enmarcados, fotos antiguas, banderas de diferentes países y camisetas de equipos de fútbol históricos. La especialidad de la casa es el ceviche, que acompañamos con un chicharrón de calamares y almejas a la parmesana. Todo estaba buenísimo, y las raciones eran tan enormes que no pudimos terminárnoslas ni queriendo.
Nos gustó mucho la zona de Barranco, aunque al visitarla se nos quedó un poco pequeña y al cabo de un par de horas ya no sabíamos qué hacer. Sin embargo, la solera del Canta Rana y el pastel de limón y merengue que nos comimos después salvaron nuestro penúltimo día en Perú.
Datos de interés:
1. Taxi del hotel Arequipa al aeropuerto: 15 soles.
2. Tasas del aeropuerto de Arequipa: 9,5 soles; que hay que pagar una vez te dan la tarjeta de embarque.
3. Taxi del aeropuerto de Lima a Barranco: 50 soles.
4. 3B Barranco’s Bed & Breakfast: 59 $ con desayuno y wi-fi
5. Restaurante Canta Rana. Pasaje Génova, 101. Almejas a la parmesana: 30 soles, chicharrón de calamares: 28 soles, ceviche mixto: 25 soles.









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