Visita a Jaisalmer y excursión al desierto del Thar

Esa mañana nos levantamos con la calma tras el resacón de emociones que nos proporcionó la cena en casa de Mahendra. Dilip nos preparó diligentemente el desayuno y comimos sin prisas con las vistas de la ciudad a nuestros pies.

Aprovechando que por fin teníamos los punjabis hechos, nos los pusimos para salir a visitar las havelis más famosas de Jaisalmer, que están fuera de los muros de palacio. En recepción nos encontramos con Mahendra charlando con el propietario del hotel que y, al decirles nuestros planes, el propietario del hotel se ofreció a acercarnos a las havelis en su moto.

Desierto del Thar, India

La Patwa-ki-haveli es la más grande y bonita, y data del 1860. Fue construida por cinco hermanos que se dedicaban a la venta de joyas. El exterior es muy bonito por lo elaborado de sus ornamentos, pero no entramos porque hay que pagar entrada y seguimos paseando hasta la siguiente.

La Salim Singh-hi-haveli aún está habitada en parte y hay zonas privadas que no se pueden visitar. Para entrar también hay que pagar entrada, así que tampoco entramos. Supongo que no estábamos de humor para pagar por visitar havelis después de haber visto unas cuantas en las casi dos semanas de viaje que llevábamos. Por tanto, decidimos volver al fuerte para deambular por allí.

Desierto del Thar, India

La empinada cuesta que hay nada más acceder a la muralla está flanqueada por vendedores ambulantes (gitanos rajastanos) que te llaman y te intentan vender plata (de malísima calidad, claro está) e instrumentos tradicionales. Una vez los dejas atrás, tienes que pasar por los vendedores de la tiendas. Allí puedes encontrar telas, colchas, ropa y antigüedades entre otras cosas.

De hecho, estuvimos dando vueltas haciendo un poco de tiempo porque habíamos quedado con Mahendra a la una y media en el hotel. Cuando nos reunimos, nos acompañó a la agencia con la que contratar el safari por el desierto de Thar. Dudamos mucho sobre cómo hacer el safari. Lo que todo el mundo te recomienda es que pases la noche allí, pero con el frío que hacía, a mí no me parecía lo más sensato pasar la noche a la intemperie, y más en aquel momento en el que Sonia se estaba casi recuperando de la bronquitis. Porque sí, se pasa la noche a la intemperie: un colchón, una mantica y a dormir.

Desierto del Thar, India

 Pensaba que sería como el safari en el Desierto Blanco en Egipto, en que nos pusieron una tienda de campaña por si no queríamos dormir al fresco, pero en la India no se estilan esos lujos. Por eso, como teníamos una cama bonita y confortable esperándonos en nuestro torreón particular de Jaisalmer, decidimos tirar por lo cómodo por primera vez en el viaje.

 Justo fuera del fuerte está la oficina del Adventure Travel Agency, agencia a la que nos llevó Mahendra. Allí acordamos hacer el safari, cenar en el desierto y volver por la noche a dormir al hotel. Yo no sé qué tejemanejes se llevó entre manos Mahendra, porque al final el safari nos costó 750 rupias por persona. Eso sí, el propietario de la agencia se apresuró a decirme que nos había hecho un descuento del 50%.

Desierto del Thar, India

Nos montamos en la parte trasera del Jeep y pusimos rumbo al desierto. Cuando tal vez habían pasado tres cuartos de hora, llegamos a un punto donde había unos hombres con unos camellos acampados esperando clientes.

Desierto del Thar, India

Dos de ellos se levantaron y nos acercaron dos camellos llenos de moscas. Montamos en los animales y nos pusimos en marcha. Al principio, los guías iban tirando de la brida del animal, pero el que tiraba del de Sonia se las dio y se piró, de modo que se quedó ella sola para conducir. El problema vino cuando empezamos a virar y a Sonia le fue imposible hacer girar el animal, porque tenía miedo de hacerle daño. Al final, por suerte, vino el guía al rescate y volvió a hacerse cargo del animal.

 No sé por qué había almacenado en un rincón recóndito de mi memoria lo incomodísimo que era montar en camello, quizás para evitar tener recuerdos dolorosos, pero, en todo caso, a la media hora de ir al paso ya tenía el culo hecho un cuadro.

Desierto del Thar, India

 El desierto del Thar es inhóspito y árido. Durante la mayor parte del recorrido solo se ven matorrales y tierra resquebrajada. Paramos puntualmente en una pequeña aldea con cuatro casas típicas porque los guías tenían algún «business» con uno de sus habitantes. En cuanto bajamos de los camellos, se nos acercaron todos los niños de la casa para pedirnos dinero (y tras negarnos) caramelos o chocolatinas. Nos quedamos un poco mal porque no llevábamos nada encima para darles y cuando les dijimos que no teníamos nada, se entretuvieron jugando con la cámara de fotos de Sonia. No sé cómo pueden ser capaces de vivir en esas condiciones en medio del desierto, es totalmente desalentador vivir en un entorno así.

Desierto del Thar, India

 Volvimos a subir a los animales para seguir el camino y, tras un rato de marcha, llegamos a una inmensa duna. Allí paramos y fuimos a dar un paseo mientras preparaban la cena. Nos descalzamos y disfrutamos de la puesta de sol en lo alto de la duna. Sin embargo, la tranquilidad era incompleta porque cerca había otro grupo de coreanos, que acabaron viniendo a ocupar nuestra duna. Mira que tenían desierto de sobras para ellos y tuvieron que venir a sentarse a nuestro lado…

Desierto del Thar, India

Al rato, nos llamaron para comer, bajamos, y vimos que estaban dando los últimos retoques. Todo tenía muy buena pinta, pero picaba de tal manera que era imposible comérselo sin que te saliera una úlcera. Menos mal que le había dicho al cocinero que no le pusiera picante. Mientras cenábamos todos alrededor del fuego, se fue haciendo de noche y empezaron a aparecer las estrellas. Lo malo de no dormir allí es que apenas pudimos disfrutar del cosmos, porque a las ocho volvimos al coche para volver a Jaisalmer.

 Fue una lástima no poder disfrutar del safari con la acampada, pero es que en invierno hace mucho frío en el desierto, así que fue acertado volver a dormir a nuestro hotel.

Desierto del Thar, India

Datos de interés:
Hotel Raj Mandir. Es un hotel pequeño y con mucho encanto. Tiene cinco habitaciones y desayuno a la carta en la terraza. La habitación doble sale entre 1200 y 2500 rupias (19-40€) dependiendo del tipo y la temporada.
Adventure Travel Agency
. Safari por el desierto del Thar, salida a las 14h y regreso a las 21h con cena: 1500 rupias (23,70€)
Patwan Ki Haveli: 100 rupias (1,58€)
Mahendra Singh
, no me cansaré de recomendarlo. Desde mi punto de vista, la mejor manera de visitar el Rajastán es con conductor, ya que te olvidas de las maletas y de los horarios. El precio depende de las personas, el tipo de coche y el itinerario. Aquí os dejo su contacto por si quereis pedirle presupuesto: msshayam93@gmail.com

9 comentarios

  1. Helena 3 agosto 2011
  2. Victor 3 agosto 2011
  3. Victor 4 agosto 2011
  4. Silvina 4 agosto 2011
  5. míriam 5 agosto 2011
  6. Daniel y Vanessa 7 agosto 2011
  7. marc 7 agosto 2011
  8. Anonymous 9 agosto 2011
  9. José Carlos DS 16 agosto 2011

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