Los contrastes de Egipto: conducción y ramadán por Xavi y Bet

¿Alguna vez os habéis preguntado qué tal debe ser descubrir Egipto conduciendo tú mismo el coche y encima durante el Ramadán? Pues Elisabet y Xavier, lectores de Diario de a bordo, se lanzaron a la aventura y nos relatan sus experiencias:

Egipto es un país de contrastes: paisajes desérticos, playas de aguas turquesas, el bullicio del Cairo, la tranquilidad de los oasis…

Isabel nos adentró en él y gracias a sus publicaciones decidimos realizar un viaje parecido: por libre, pero alquilando un coche.

Mucha gente quería sacarnos de la cabeza la idea de conducir por allí y nos decían que tendríamos muchos problemas de permisos, pero la verdad es que nada de nada. Sólo basta con tener el carné de conducir internacional y llevar encima siempre la licencia del coche alquilado.

Viajar de ese modo te da mucha más libertad, no dependes de horarios de bus o tren, de si el taxista estará a la hora que quedaste o si se habrá olvidado, de regatear para cualquier desplazamiento… Lo único que hay que tener en cuenta son algunos consejos para conducir por allí.

Conducir en Egipto

Como el mismo país, es toda una experiencia. A quien no le gusten las reglas, es un sueño hecho realidad. La conducción no se basa en las normas, sino en las costumbres que han ido adquiriendo los propios conductores. A continuación citamos algunas de estas costumbres:

1. El más valiente es quien pasa delante.
2. Ni la señalización pintada ni la luminosa tienen validez alguna. No hay carriles, se saltan los semáforos, estacionan donde quieren…
3. Aunque la calzada tenga dos carriles, venga un coche en sentido contrario y quieras adelantar, simplemente hay que hacer una ráfaga de luces para avisar al coche que viene de frente para que se aparte un poco, y así pasan los tres coches tranquilamente.
4. Se puede adelantar por ambos lados.
5. Para señalizar un adelantamiento no se usan los intermitentes, se da un toque de claxon.
6. En la zona del desierto blanco, para saber que el conductor del coche que viene de frente está despierto, se hacen ráfagas de luces justo en el momento de divisarlo, el otro las contestará y con tono cordial de despedida, cuando estáis a punto de cruzaros se repiten las ráfagas. En la mayor parte del país, las ráfagas son señal de saludo y/o despedida.
7. Cuando se pone el sol y entra la negra noche, los coches circulan con las luces cortas. Cuando se acerca un coche, automáticamente se ponen las de posición para no deslumbrar. En poblaciones iluminadas se circula con las de posición, pero de todos modos hay muchos que circulan sin luces porque las tienen fundidas.
8. A la hora de trazar curvas, no se puede cerrar la curva. La trazada tiene que ser abierta debido a que casi siempre hay gente andando por la carretera, o bien, cabras o carros tirados por burros por el mismo carril que el tuyo pero en sentido contrario.
9. No existen pasos elevados para que los peatones crucen la carretera, así que el conductor tiene que estar atento y frenar si no quiere llevarse a nadie (personas, cabras…) por delante. En caso de atropello, la culpa será del conductor.
10. Para abrirte paso en medio del caos circulatorio (sobre todo en ciudades) se usa el claxon. De todos modos, en algunas zonas turísticas o cerca de hospitales está prohibido.
11. Se tiene que estar plenamente atento a la calzada, ya que ni los resaltos (que hay por todos lados), ni el deterioro, ni los agujeros, están señalizados. Además, puedes encontrarte con bultos que otros conductores han perdido de su equipaje…
12. Las señales de prohibición son escasas, por lo que hay que vigilar con no circular en sentido contrario. Pero si lo haces unos 100 o 200 m para llegar a tu destino y es el camino más corto, no pasa nada.
13. Como podrán ver aquellos que se atrevan a conducir por Egipto, al no ser normas de circulación sino costumbres, éstas podrán variar ligeramente en función de la zona del país (desierto, costa, ciudades, poblados…).

Conducir en Egipto

Durante el Ramadán, la mejor hora para conducir tranquilos es un ratito antes de que el sol se vaya a poner; cuando ellos esperan ansiosos delante un plato de comida, los cánticos de las mezquitas indican que acaba el ayuno y pueden empezar el festín.

Era la primera vez que vivíamos el Ramadán tan de cerca. En pleno mes de agosto y ellos sin poder beber agua, es realmente duro. Una vez se sobrepasa el mediodía y las horas de más calor, ves que la gente va bajando el ritmo y se tumba en cualquier sombra, si hay, para gastar el mínimo de energía que les queda. Por ejemplo, fuimos a visitar las tumbas de los nobles en Luxor y uno de los vigilantes nos dio las llaves para abrir la tumba de Ramoses nosotros mismos, visitarla, cerrarla y devolverle las llaves.

Conducir en Egipto

Por lo que respecta al comercio, durante las horas de sol no todas las tiendas están abiertas. Todos los restaurantes están cerrados y quedan abiertas algunas paraditas de fruta, verdura y colmados. Para comer, lo que hacíamos era pedir cada día por la mañana una lunch box en el hotel (si el hotel disponía de ellas, claro, y no siempre era tan fácil). El picnic contenía básicamente dos sándwiches, tomate y pepino, fruta y un zumo, y su precio era de unos 7 euros. Por regla general, las grandes cadenas hoteleras y buenos hoteles sí ofrecían almuerzos y picnics.

Finalmente, una vez se pone el sol, todo vuelve a la vida y abren todos los comercios y restaurantes hasta tarde.

10 comentarios

  1. Helena 22 septiembre 2010
  2. Artus Silenis 22 septiembre 2010
  3. makavelik 22 septiembre 2010
  4. XaviBet 22 septiembre 2010
  5. Isabel 22 septiembre 2010
  6. M.C. 22 septiembre 2010
  7. Fran 23 septiembre 2010
  8. MO 24 septiembre 2010
  9. Iker 24 septiembre 2010
  10. george 24 septiembre 2010

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