Un lugar de Italia que teníamos muchas ganas de visitar es Cinque Terre y, por suerte, hace poco pudimos escaparnos allí durante un intenso fin de semana. ¿Os apetece viajar con nosotros hasta la costa italiana?
Qué es Cinque Terre
Es un parque nacional bañado por el mar de Liguria situado a una hora en tren de Pisa, en el que encontramos cinco poblaciones costeras: Riomaggiore, Manarola, Corniglia, Vernazza y Monterosso al Mare. Son pueblecitos muy bonitos y pintorescos que recuerdan a la costa amalfitana y sorrentina pero lo mejor de todo es que están en un entorno natural protegido y básicamente solo se puede llegar a ellos en tren, en barco o caminando por senderos parecidos al camino de ronda de Cataluña.
Cómo ir a Cinque Terre
Para ir a Cinque Terre podéis volar a Pisa o a Génova
que son los aeropuertos más cercanos. Nosotros fuimos por el primero porque Ryanair tiene un vuelo que sale de Girona el viernes por la noche y regresa el domingo por la tarde, con lo que aprovechas al máximo el fin de semana. El vuelo nos costó 50€ por persona.
Para ir de Barcelona al aeropuerto de Girona se puede ir en bus que sale de la Estació del Nord y cuesta 12€ ida y 21€ ida y vuelta. Nosotros fuimos en coche para así volver el domingo lo antes posible a casa. El aparcamiento en el aeropuerto de Girona tiene un precio razonable, especialmente si se reserva con antelación. Si queréis aparcar delante de la terminal, el aparcamiento de Aena es el más cómodo, y los dos días os costará 20€. Un consejo es que reservéis por internet y así os saldrá más barato. También tenéis la opción de Aparkivola. Si reserváis en su web y voláis con Ryanair, el día os costará 6€. Y si aparcáis sin reserva, 6,5€ por día. Este aparcamiento está a unos 10 minutos andando del aeropuerto pero tiene un servicio de traslado a la terminal. En temporada alta es recomendable reservar porque se llena.
Una vez en Pisa, hay que tomar un tren hasta La Spezia. Hay trenes más directos que otros. Lo mejor es que comprar el billete de tren en la web de Trenitalia con la máxima antelación para poder conseguir un precio supereconómico (9€) en el expreso. Si no, podéis comprar el billete en la taquilla o directamente en las máquinas automáticas que tienen los menús en español. El tren directo tarda unos 50 minutos y la tarifa normal son 14,50€ por trayecto. Es importante validar el billete de tren antes de subir para que no os pongan una multa.
Una vez en La Spezia hay que tomar el tren local que lleva a las Cinco Tierras. En cuanto se llega a la estación de La Spezia, es recomendable que compréis la Cinque Terre Card. Hay de dos tipos: La Cinque Terre Trekking Card permite recorrer los senderos, tener servicio de wi-fi en las estaciones de tren, usar el servicio de autobús que conecta los pueblos costeros entre sí y con los de montaña y, además, tener acceso reducido a algunos monumentos. Esta tarjeta cuesta 7,50€ durante un día.
Por otro lado, la Cinque Terre Card Treno Multiservizi aporta todo lo mencionado en la anterior y además te permite usar el tren de manera ilimitada durante todo el día. Esta tarjeta cuesta 12€ durante un día. Realmente sale a cuenta, ya que cada billete de tren sencillo cuesta unos dos euros y el tren se usa mucho.
A la hora de organizar la visita es recomendable que os descarguéis los horarios del tren local para tenerlo a mano ya que cuando nosotros compramos la Cinque Terre Card no nos los dieron.
Cómo ir del aeropuerto de Pisa al centro de la ciudad
Hay un autobús que lleva del aeropuerto a la estación central tren por 2€ (Pisamover). Como a la ida no había este bus (el avión llegó con una hora y media de retraso, a la 1am), decidimos tomar un taxi. El taxi del aeropuerto al B&B que estaba en el centro de la ciudad nos costó 13€ y si vais a la estación central de tren os costará unos 7€. Al volver, como no teníamos prisa, decidimos ir andando hasta el aeropuerto que está a tan solo 30 minutos a pie de la estación de tren.
Alojamiento en Pisa
Como el viernes llegamos bastante tarde a Pisa, buscamos alojamiento en la ciudad. Si queréis partir hacia Cinque Terre a primera hora de la mañana, lo mejor es reservar un hotel cerca de la estación central de Pisa (Pisa Centrale) como este o este. Sin embargo, nosotros aprovechamos también para visitar la famosa torre inclinada y decidimos alojarnos en el centro de Pisa en el B&B Due Borghi.
Este hotel familiar esta en pleno centro, a unos diez minutos andando de la torre y a 15 de la estación de tren. La habitación estaba muy bien y el desayuno, preparado por el propietario, estaba muy bueno. Lo malo (o no) es que la zona centro es la zona de marcha y el viernes por la noche había mucha fiesta por la calle que duró hasta las dos de la madrugada.
Qué hacer en Cinque Terre
El principal atractivo es recorrer el parque nacional y los cinco pueblos que le dan nombre. El primer pueblo que encontramos viniendo de La Spezia es Riomaggiore, pero decidimos tomar el tren hasta Manarola y el primer día visitar Manarola, Corniglia, Vernazza y Monterosso al Mare, después pernoctar cerca de Vernazza y el segundo día ir en barco desde Vernazza hasta Riomaggiore y visitar este pueblo antes de regresar a Pisa.
Manarola (segundo pueblo de sur a norte)
Este pueblo encastado en la roca es uno de los más bonitos y románticos de los cinco. Al bajar del tren tienes que atravesar la montaña por un largo túnel que te deja a media altura del pueblo. Las calles son estrechas y sinuosas, con casas de poca altura pintadas con colores llamativos, una característica típica de los cinco pueblos. Nos encontramos barcas estacionadas en la calle entre restaurantes y tiendas de recuerdos. Manarola no tiene playa, simplemente el pueblo desemboca en la costa rocosa y una rampa construida de hormigón hace posible que las barcas de los pescadores accedan al mar.
Los puntos más destacados de Manarola son la iglesia parroquial de San Lorenzo (1), que fue construida en 1338, la Torre de la campana (2) situada enfrente de la iglesia y que fue construida con una función defensiva. Cerca de la costa nos encontramos las ruinas de la fortaleza (3) y el baluarte (5) del siglo XVI.
Dicen que el famoso sendero del amor que va desde Riomaggiore hasta Manarola, y que tiene un recorrido de un kilómetro, es de los más bonitos que recorren la costa de Cinque Terre. Este es un tramo del sendero azul, pero el año pasado se produjeron desprendimientos de rocas en el camino y hasta la fecha está cerrado entre Riomaggiore y Corniglia. Por eso tomamos un tren hasta la siguiente población: Corniglia.
Corniglia (tercer pueblo de sur a norte)
Es el único pueblo de los cinco que no tiene acceso al mar y está situado en lo alto de la montaña a un nivel de 100 metros. Para llegar arriba desde la estación hay que subir los 377 peldaños de la escalera que conduce al centro del pueblo.
Desde el centro recorrimos las calles tortuosas subiendo y bajando hasta llegar a las ruinas del Castillo de Corniglia (3), que son del siglo XVI. Cerca está el pequeño oratorio de Santa Catalina (2). Desde el mirador que hay al final de la via Fieschi podéis contemplar unas bonitas vistas del mar y el parque nacional.
Volvimos hacia la via Canale donde está la parada de autobús y donde vimos un colmado típico y estratégicamente situado en el que compramos una focaccia de tomate y mozzarella para reponer fuerzas. Tras el aperitivo visitamos la iglesia de San Pedro (1) y desde allí seguimos la marca roja y blanca que nos indicaba el sendero hasta Vernazza.

Una vez abandonado el pueblo de Corniglia, y antes de adentrarnos en el sendero que transcurre por el parque nacional, hay una caseta de control donde te piden la Cinque Terre Card para poder transitar. Si no la habéis comprado en la estación de tren, la podéis adquirir allí.
El tramo del sendero azul que conecta Corniglia y Vernazza tiene una longitud de tres kilómetros y se tarda una hora y media en recorrerlo a buen ritmo. No es un tramo imposible ni solo para expertos senderistas, pero tampoco es fácil. Esta lleno de subidas y bajadas, de escaleras de roca con peldaños desiguales y en algunos tramos te sientes un poco como una cabra montesa. Sin embargo, el paisaje es una pasada y acercarte poco a poco por la costa hasta Vernazza, el pueblo más bonito de Cinque Terre, fue toda una experiencia. Para saber el estado de los senderos podéis consultarlo en la web oficial del parque nacional.
Eso sí, tras hacer este tramo decidimos movernos el resto del día en tren. Acabamos con unas agujetas tremendas y nos recordó mucho al tramo del camino de ronda entre Begur y Llafranc en que acabamos igual de mal al día siguiente.
Vernazza (cuarto pueblo de sur a norte)
Es sin duda alguna el pueblo más pintoresco de los cinco y el más bonico (del tó). Es un pueblo de pescadores que desemboca en una plaza junto a un pequeño puerto. Allí las aguas turquesas y cristalinas invitan a zambullirte en el mar de Liguria. El pueblo sufrió un terrible aluvión a finales de 2011 y gran parte quedó cubierto de sedimentos. Actualmente, el pueblo ha recobrado todo su esplendor y todo luce como nuevo.
Los puntos más destacados son la iglesia parroquial de Santa Margarita de Antiochia (1), que originariamente fue construida en 1318, la fortaleza (2), que se remonta al 1080 y el Belforte (3), una muralla con torres defensivas que juntamente con el castillo protegían la población de los ataques de los piratas.
Sin embargo, lo mejor de todo es sentarse en el puerto con un helado en la mano y ver pasar las horas mientras los niños del pueblo pescan con sus cañas, las barcas entran y salen sin prisas, y las hordas turísticas circulan a tu alrededor. Por qué negarlo, Cinque Terre es muy turístico, pero no por ello pierde su encanto.
De Vernazza a Monterosso al Mare se puede ir caminando por el sendero azul en un camino de casi cuatro kilómetros por la costa escarpada. Nosotros preferimos tomar el tren para visitar el último pueblo.

Monterosso al Mare (quinto pueblo de sur a norte)
Cuando bajas del tren en la estación y sales a las calles de Monterosso te llevas una pequeña decepción. La estación esta situada en la parte nueva del pueblo delante de una extensa playa de arena y con unos edificios poco memorables y turísticos. Hay que caminar un poco y atravesar un túnel para llegar a la parte antigua. El conjunto de fachadas de Monterosso no son de lo más espectacular, pero la belleza de este pueblo se esconde en las callejuelas del centro histórico.
Los puntos más destacados de Monterosso son la blanquinegra iglesia de San Giovanni Battista (1), el monasterio de los Capuchinos y la iglesia de San Francisco (2), la fortaleza (3), la torre de Aurora (4), la villa Montale (6) y la estatua del Gigante (5).
Dónde dormir en Cinque Terre
La noche del sábado la pasamos en Cinque Terre, pero en lugar de dormir en uno de los pueblos costeros, nos alojamos en una habitación con unas bonitas vistas al parque nacional y al mar en Drignana, una minúscula población situada en lo alto de Vernazza, en plena montaña.

El hotel era el Affittacamere PZ y la habitación era de las mejores que hemos estado en Italia. La única pega es que no incluía desayuno, aunque disponíamos de té y galletas en la habitación. Para llegar allí se puede ir en el autobús que sale de delante de la oficina de correos de Vernazza. Como el último salía a las seis de la tarde y nosotros quisimos aprovechar a máximo el día, cuando acabamos de cenar llamamos al hotel y nos vinieron a buscar.
El domingo por la mañana decidimos tomar el sendero 508 que va desde el santuario de la Madonna di Reggio hasta Vernazza. Es un camino de una hora de discurre cuesta abajo entre castaños y viñedos y que nos gustó mucho. A diferencia del día anterior, en el que en el sendero solo nos encontrábamos grupos de turistas, mayoritariamente norteamericanos, en este tramo solo nos encontramos con italianos que pasaban la mañana del domingo practicando senderismo.
Al llegar a Vernazza tomamos uno de los barcos hasta Riomaggiore para visitar este último pueblo. En lugar de tomar el tren nos decantamos por el barco para poder disfrutar de la vista de los pueblos desde el mar. El billete de ida cuesta 8€ y es muy recomendable. Podéis consultar los horarios en esta web.
Riomaggiore (primer pueblo de sur a norte)
Cuando desembarcas en el pequeño puerto de Riomaggiore te da la sensación de que las casas están apiladas de tal manera que pronto acabaran cayendo al agua. La estructura es muy bonita y los colores invitan a quedarte contemplándolo sentado en una de las rocas que componen el pequeño rompeolas de la costa. Cuando te adentras por sus callejuelas te das cuenta de que Riomaggiore tiene una estructura casi imposible, con plazas elevadas, con pasajes subterráneos y con calles con apenas un par de metros de ancho.
Los puntos de interés en Riomaggiore son la iglesia de San Giovanni Bastista (1), el oratorio de Santa Maria Assunta (2), el oratorio de San Rocco (3) y la fortaleza (4).
Como veis, es posible visitar Cinque Terre incluso si solamente se dispone de un fin de semana. Cinque Terre es una gran desconocida de Italia y desde aquí nos gustaría reivindicarla. Por eso os recomendamos a todos que hagáis una escapada en cuanto podáis hasta esta pequeña joya.





























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